¡Hola, corazón...!!!
Gracias por mantenerte cerca. Sé que pasará mucho tiempo antes de que sepas lo que siento. Sé que pasará mucho tiempo antes de que sepas que estas palabras son para ti...
Pero necesito decirlo. Necesito hablar con alguien y ya no confío ni en mi sombra... Apenas logro confiar en ti, pero como desconfío de mi no me atrevo a plantarme frente a ti y decirte lo que siento...
Han pasado muchos meses desde que entraste en mi vida... Una mañana, triste y de las más desoladas apareciste frente a mi para devolverme la dulzura que me habían robado...
Ha sido duro para tí, para mí; pero poco a poco, paso a paso, lograste ir derrumbando mis defensas, entrando en mi mente y en mi corazón hasta ser parte de mi alma... Lograste que te pensara, que te extañara y que no entienda un día sin ti...
Pero nuestra historia... Tu historia, mi historia... Ciclos que se repiten una y otra vez y que nos pisan los talones justo cuando vamos a saltar... Me atormentan y atemorizan... Me ciegan al punto de no saber qué es real y qué no...
¿Por qué tenemos que cargar con el pasado??? ¿Por qué, simplemente, no queda tan atrás como el tiempo en el que fue presente???
Todo se hace lejano y distante de nosotros si estamos juntos. Pero, al estar separados, parece que todo se convierte en un muro infranqueable desde el que no logro siquiera sentirte...
Quiero volver a soñar. Quiero sentir que hay un más allá de la distancia y que el olvido para nosotros no es real...
Lo que me une a ti va más allá de todo entendimiento... ¡No es piel, no es material!!! Es sentimiento puro y sagrado que lograste sembrar en mi y crece y se transforma cada día...
Cuando te tengo y cuando sólo te pienso... Cuando te pienso, recuerdo lo maravilloso que es tenerte cerca; sentir tu olor, tu calor, tu respiración, verte tranquilo, seguro y feliz, dormido en mis brazos...
Y pienso cuánto me gusta tenerte conmigo... ¿Cómo puedo pasar noches enteras velando tu sueño sin que lo notes y sintiéndome plena de sólo mirarte???
Mis ojos están llenos de lágrimas... No sé si de felicidad o de tristeza... Te escribo esto y pienso que tal vez nunca lo sabrás, y me duele que no lo sepas pero me duele aún más decírtelo...
A diario pienso en estar contigo sin que haya nada entre nosotros... Siento que esperas por mi para seguir adelante y me gusta y me aterra... Tengo que dar ese gran salto y estoy paralizada del miedo...
Cuando te tengo todo es calma, todo pasa. Somos sólo tú yo, yo y todo lo que nos queda juntos: Las risas, las historias y la paz. Comodidad... Como si nos hubieran hecho para encajar perfectamente con el otro, sin importar el mañana ni el ayer... Sólo el calor de tu cuerpo junto al mio y de los muchos sueños que te cuido...
Quiero pedirte que te quedes cerca... Pase lo que pase, mientras nuestros caminos, gracias a tu empeño, se mantengan paralelos quiero seguir sientiendo que estoy allí como tú estás para mi...
Quiero meterme en tu ser como tú has entrado en mi, quiero ser parte del aire que respiras... No para quitarte la vida sino para poder conocer cada parte de ti: por dentro, por fuera, lo que sueñas, lo que anhelas y lo que esperas; lo que aún no sabes y lo que aún no quieres...
Quiero ser tu todo, como sé que al final de este camino tú serás el mío... Y compartir y construir en material todos esos dulces sueños que ahora apenas nos atrevemos a mantener secretos en nuestra soledad...
Tú conmigo y yo contigo es todo lo que pido para lo que puedo proyectar de mi futuro. Hasta donde puedo ver estás conmigo y hasta donde puedo sentir voy a luchar porque nunca te quieras ir...
Parecen muchas palabras pero es mucho el sentimiento para expresarlo con tan poco... Le temo a las palabras y a sus consecuencias... Pero todo lo que hay en mi cada minuto se parece más a un te amo que me da miedo pronunciar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario