jueves, 8 de marzo de 2012

Nro 2

¡Hola, mi niño!
 
Otra vez vuelvo a escribirte porque sigo estando sola y quiero compartir mi vida con alguien.
 
¿Sabes? Muchas cosas han cambiado por aquí desde la última vez…. Con decirte que por primera vez dudo de ti. Sí, aunque te parezca extraño,… por primera vez en más de 10 años te escribo y no sé si te he encontrado. Parece que si, que no,… ya no sé pero tampoco es importante.
 
¿Sabes? Sigo siendo la misma niña triste con una sonrisa en el rostro. Muy en el fondo sigo esperándote pero ahora deseo que ya estés en mi vida….
 
Creo, por fin, estar lista para ti. Mis fantasmas han desaparecido y he vuelto a disfrutar con plenitud de la vida que siempre quise para mi. Aún quedan cabos sueltos de las experiencias pasadas… pero son trencitas mínimas que apenas puedes percibir, si prestas mucha atención. La mayoría son recuerdos, algunos dulces, otros un tanto amargos… pero todos me dan satisfacción….
 
Creo que por fin he entendido y comprendido el por qué de esta montaña rusa que llamamos vida…. Al menos estoy segura de haber encontrado la manera de afrontarla…. Todo es cuestión de decisiones…: vivir o morir,… seguir adelante o tirar la toalla,… ser feliz o desdichado….
 
La vida depende del color con que la mires. Si buscas siempre el lado rosa, lo encontrarás. Si buscas el negro, nunca verás la luz.
 
Yo me he decidido por la luz y el brillo de todos los colores…. No dejaré de amar demasiado…, no dejaré de ser intensa hasta la médula en cada uno de mis sentimientos. Sé que debo vivir a plenitud… cada día como si fuera el último pero con la misma inocente emoción del primero….
 
¿Qué tal? ¿Estás sorprendido? A mi también me pasó…. Llegué a pensar que jamás repetiría esa frase por el resto de esta existencia,… pero he vuelto a mis raíces…. He retomado las cosas que me eran verdaderamente importantes, las he vuelto a poner en orden y como banderas de mis actos.
 
Sigo siendo triste porque es mi estado natural. Porque la alegría que llevo dentro no es para los mortales. Apenas tú, tal vez, serías capaz de medio entenderla… y no estoy segura….
 
En otros momentos en los que me llegué a sentir como hoy, te habría dicho que por fin estoy lista para ti… que sólo falta tu rostro en mi pintura para que sea perfecta,… pero eso también ha cambiado. Hoy no sé si ya estás conmigo y me sigo negando a verte (o tal vez tú te niegas a verme a mí) o tal vez estamos juntos, andando a traspiés sin notarnos mutuamente,… pero siento que ya no me eres imprescindible. Hoy siento que mi vida es perfecta tal como es y si llegaras a aparecer en ella sólo me ayudarías a apreciar mejor sus colores.
 
Ya no te necesito…. Te escribo porque me gusta hacerlo. Porque sigo esperando que seas el único capaz de entender todas mis locuras y, aún así, atreverte a compartirlas. Te escribo porque definitivamente te quiero en mi vida… y si mi yo es tan cierto como quiero, para tenerte en mi vida debo seguir creyendo que ya estás aquí.
 
Sí, Richard Bach me ha enseñado mucho. Ya no creo ciegamente en él, sus palabras no son más mi Biblia,… pero sigo pensando que ha dicho muchas verdades. Sobre todo porque cada verdad está signada por lo que decidimos creer.
 
Yo quiero creer que tú existes…, que mi vida jamás estuvo marcada por la soledad y que, si he aprendido a disfrutarla, es sólo para prepararte un lecho firme y mullido en el que descanses a mi lado. …En esta noche especial desearía tenerte a mi lado, tendido en mi cama y muy atento a mis palabras mientras te cuento de mi encuentro con la mujer que seré dentro de 22 años.
 
Es muy bueno saber que voy por el camino correcto. En otra oportunidad, no habría podido apreciar todo lo que ella me dio esta noche…, pero me agrada.… Tamara, así se llama, está contenta con cada paso y cada decisión que ha tomado en su vida… y, aunque no llena los estándares sociales, vive su vida a su manera y es feliz con eso…. Tampoco le eres imprescindible. Duda de haberte encontrado pero está satisfecha con lo que ha logrado. Es plena, a su manera, muy plena. ¿Qué más puedo pedir???
 
Te agradezco seguir siendo una idea en mi mente, un combustible oculto que me da fuerza cuando creo no poder continuar,… una compañía ausente en mis momentos de soledad y la luz de la sonrisa que me ilumina en cada amanecer…. Aquí estoy,… sigo aquí para ti,… para cuando desees encontrarme y reescribir esta historia a mi lado….

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