Esta mañana desperté... ¡Y ya nada se ve igual! Mi más hermoso sueño ha muerto anoche con tu ausencia... Pensé que para todo había un momento y sentí que el momento había llegado.
Hoy, con mis sentidos bien claros y sin nada que temer, creo que aún debemos esperar... Te extrañaré a muerte, pero hoy el cuento de la despedida tiene más sentido que antes...
Mis ojos aun están llenos de lágrimas. Lágrimas de felicidad por cada momento que nos regalamos, de tristeza porque ya no lo serán más. Aún así, sigo complacida de conservar el recuerdo de ese sueño...
Sé que no lo viví sola y eso me dá la fuerza para seguir levantándome cada mañana, sin recordar el sueño de la noche anterior pero con la certeza de que el que soñaré esta noche será mejor...
Si aún me quieres, si por alguna cósmica coincidencia nos volviera el destino a juntar, sería muy difícil decirte que no estaré ahí... Mis convicciones me hicieron esperar estos años, ellas me hicieron creer que sí hay un más allá para tí, para mí, y sobre todo para los dos...
No renuncio a nada que ha sido mío... Sólo te doy libertad para que encuentres tu propio ser...
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