jueves, 8 de marzo de 2012

La vida...

La vida... ¿Qué es la vida? Me lo he preguntado mil veces. ¿Por qué llamamos vida a este girar mecánico en una circunferencia que siempre es igual y nunca tiene principio ni final?
 
Todos lo sabemos y todos nos negamos a aceptarlo. La vida no es buena ni es mala, sólo es vida. Lo bueno y lo malo viene dado por la manera en que hemos decidido afrontar las cosas que pasamos una y otra vez. ¿Por qué en esos momentos en que el cielo del mediodía se torna de un gris tan oscuro como la noche, jamás recordamos que después de toda noche siempre hay una linda mañana?
 
Si hemos pasado mil noches, hasta llegar a lo que hoy somos, y perdemos la fuerza y la voluntad, pero aún podemos recordar lo maravilloso de aquel momento en el que el sol brillaba y caminábamos felices y desenfadados por el mundo, alimentados por el simple roce del viento en la cara... ¿Qué tanto puede costar respirar profundo y dejar que la noche pase?. ¿Por qué todos somos iguales? ¿Por qué todos los seres humanos caminamos una y otra vez el mismo camino que otros ya han caminado? ¿Por qué nosotros mismos recorremos una y mil veces el mismo camino y seguimos equivocando direcciones, tomando las decisiones equivocadas? El sabor de la vida está en nuestras manos, sólo nosotros podemos decidir si es dulce o es amarga.
 
Amigo, guía, maestro: tú que has sido un rayito de sol muchas veces en mi vida... Hoy me alejas de tí y y yo también me alejo con las manos atadas cuando lo que quieren es acariciarte en este momento de soledad.
 
Sé que lo que tú quieres es olvidar el mundo y el peso que llevas en tus hombros pero recuerda cuántas otras veces hemos pasado lo mismo, juntos y por separado. Y cuántas veces nos hemos reído de lo que dejamos atrás.
 
Hoy nada está claro pero ya llegará la luz que necesitas para que tu luna vuelva a brillar. Recuerda que estamos obligados a aceptar que todo lo amargo de la vida es lo que la hace interminablemente dulce.
 
Como siempre, aunque ni tú y ni yo misma lo queramos, estamos juntos. Te ofrezco mi hombro para secar tus lágrimas, mis manos para endulzarte el día y mis pies para ayudarte a caminar...
 
Tú y yo más allá del tiempo y el espacio...

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