¿Qué habrá en el corazón del amante cuando, al besar los labios del amado, moja su beso con una lágrima? ¿Será alegría, será tristeza o acaso no será?
Una triste pena ha de angustiarlo para empañar ese dulce con la gota de sal. ¿Pena del alma o del corazón?
Si te beso, te entrego el alma en un suspiro. Ya mi alma no es más mía, mis penas no la agobian...
¿Será que mi alma se entristece al sentir el dolor que me ocultas con tu beso...?
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